Mar
15
2019

4 Aspectos a tener en cuenta a la hora de comprar fincas rústicas

Cuando alguien toma la decisión de comprar una finca rústica, lo hace con el objetivo de no tener que enfrentarse a futuros problemas que podrían derivarse después de la compra. Por tal motivo, a la hora de comprar una finca rústica, hay que tener en cuenta varios detalles para evitar encontrarse con problemas indeseados. Así que si estás pensando comprar una finca rústica, debes tener en cuenta estos cuatro factores para que te evites posibles dolores de cabeza futuros:

– Elegir la finca que más se ajuste a tus necesidades

La finca rústica la podrías necesitar para cultivar algún producto, o para usarla como un lugar de descanso para ti y tu familia, o para usarla como un punto de reunión de negocios, o para convertirla en un campo deportivo privado, entre otros. Por tanto, antes de comprar la finca, lo primero que tienes que tener en mente es para qué la quieres comprar, así sabrás si la finca se ajusta o no a tus necesidades.

– Comprobar el registro y la realidad urbanística del terreno

Antes de invertir en cualquier finca rústica, hay que corroborar el registro de asentamiento legal de la misma, para que te asegures de que no vas a comprar un terreno ilegal. Hacer esto evitará que el vendedor pueda estafarte, como ya ha sucedido en innumerables ocasiones. Por eso tienes que asesorarte bien en estos asuntos.

– Saber si tendrás que pagar impuestos y gastos adicionales

Desgraciadamente, cuando una persona compra una finca rústica no sólo tiene que tener en mente el precio del terreno, sino también los impuestos y demás gastos adicionales como registro, notaría y gravámenes atrasados. Es por eso que tienes que estar bien seguro de que la propiedad que vas a comprar no tenga deudas de impuestos atrasadas, ya que si no lo haces, podrías llevarte una desagradable sorpresa.

– Realizar otras series de comprobaciones menores, como por ejemplo:

Tener claro cuál es el acceso a la finca y si esta se encuentra en una buena ubicación, saber bien con cuáles vecinos vas a colindar, saber bien cuál es el tamaño real del terreno, cerciorarte de cuáles son los límites reales para evitar problemas con los vecinos, comprobar si las infraestructuras están en buena condición, cerciorarte de que cuente con todos los servicios que vayas a necesitar, entre otros.

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