Feb
3
2018

Características que debe tener una finca rústica para ser considerada una masía

Masía, un hogar con una tradición única

Con el nombre de masía se conoce a un tipo de construcción que conserva un aire de tradición inigualable que le confiere una personalidad única. Este tipo de construcciones rurales son habituales de la zona de Cataluña, aunque también se pueden encontrar en la zona este de España y en el sur de Francia.

Las primeras masías aparecieron entre los siglos X y XI, siendo sus raíces las majestuosas villas que se empleaban en el Imperio romano. En aquella época representaban construcciones aisladas relacionadas en la mayoría de los casos con la explotación agraria y ganadera para beneficio de la familia que habitaba en dicha masía. Los materiales empleados en la construcción de este tipo de viviendas rústicas han ido evolucionando a lo largo del tiempo siendo la piedra el material más empleado en este tipo de hogares.

Pero, ¿qué aspectos convierten a una finca rústica en una masía? A continuación, mostramos los elementos fundamentales que permiten denominar masía a una construcción rural.

Aspectos típicos de las masías

De forma general, todas las masías tienen su fachada principal orientada hacia el sur para aprovechar mejor las horas de sol. Las que fueron construidas antes del siglo XVI presentan una puerta de dovela. Mientras que aquellas construcciones que fueron realizadas hasta el siglo XVIII cuentan con una puerta de dintel.

El tejado presenta dos vertientes horizontales a la fachada. También pueden encontrarse masías con el techo perpendicular, pero son mucho menos habituales. El tejado sobresale del edificio por lo que constituye un elemento de protección de los muros de la masía.
Las masías están construidas con bloques de piedra desnuda que presentan un espesor de hasta medio metro. Al estar destinadas originariamente para el cultivo y la ganadería una masía es aquella construcción que está situada en un terreno de entre 20 y 300 hectáreas. Cuentan con una planta baja, una superior y una buhardilla. Esta distribución está relacionada con el origen de este tipo de construcciones. La planta baja se dedicaba al cuidado del ganado y al almacenaje. La planta superior era la destinada a la convivencia de la familia. En el salón está ubicada la cocina de dimensiones considerables. La buhardilla se solía destinar a residencia de invitados y al servicio.

Algunas masías presentan estructuras como torres o murallas cuya misión en la época antigua era protegerse de posibles ataques.

Comprar una masía es comprar un poco de historia, comprar una construcción sólida, fuerte, majestuosa donde el paso del tiempo no ha hecho otra cosa que mejorar sus características para proporcionar un hogar rústico de calidad y sofisticación únicos.

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