Jun
22
2017

Fincas rústicas: consejos para una buena compra

Muchas personas dan el paso hacia la compra de una finca rústica como inversión de capital, otras con la finalidad de cambiar su estilo de vida, y otras para tenerla como vía de escape para los fines de semana.
Antes de proceder a la compra de una finca rústica, es importante tener en cuenta algunos aspectos que pueden evitarnos grandes preocupaciones. Siempre es preferible sopesar algunos elementos para que la operación de compra-venta se lleve a buen término.

– Informarse sobre cuáles son los planes de construcción para la zona. Es preciso saber si los organismos municipales y autonómicos tienen planes de vialidad o planes para decretar la zona como área natural protegida, o cualquier otro cambio urbanístico que arruine tus planes.

– Se recomienda realizar una medición a través de un perito, con la finalidad de conocer la superficie total de la propiedad.

– Considerar la ubicación geográfica de la propiedad, para determinar qué tan lejos o cerca se encuentra de la ciudad, y por lo tanto, la cercanía o lejanía de supermercados, hospitales, bancos, escuelas, etc.

– Considerar factores que puedan influir a la hora de negociar el precio, tales como escasez de alimentos, crisis políticas, inundaciones, entre otros, que puedan hacer fluctuar el precio a favor del comprador.

– Solicitar al vendedor los últimos recibos de pagos de impuestos sobre los bienes inmuebles.

– Corroborar si el inmueble no posee cargas tales como hipotecas o embargos.

– Es vital que las fincas rústicas dispongan de servicios tales como agua, electricidad, internet, entre otros. Parece algo banal, pero en ciertos lugares puede ser muy costoso instalar dichos servicios.

– Verificar si la propiedad se encuentra al corriente con los pagos de las cuotas de riego, en caso de ser una finca de regadío.

– Tener en cuenta que se necesita de un capital extraordinario para realizar remodelaciones locativas.

– Si la finca rústica no incluye una casa y se desea construir una, hay que asegurarse de que se cuente con los permisos requeridos para hacerla.

– Las fincas rústicas usadas tienen precios más bajos que las nuevas, y además, se encuentran adaptadas al uso que se le desea dar a la propiedad.

– Verificar si la finca se encuentra sujeta a arrendamiento.

– Conocer la disponibilidad de mano de obra en el área, en caso de poner a producir la finca.

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