Sep
17
2013

Fincas rusticas especiales

Suena el teléfono, me sobresalta el sonido. No puedo evitarlo, ha sonado durante el día de hoy más de cincuenta veces. Son las 8 de la tarde. Miro la pantalla, que se enciende y se apaga con un brillo incómodo, que molesta. Dudo si coger la llamada o rechazarla. Son muchas horas de trabajo.

Vuelvo a mirar la pantalla, por instinto, y recuerdo ese número con sietes y fincas-rusticas-especiales ochos. De inmediato lo cojo. Tras varios minutos al teléfono concierto una cita para visitar dos de los inmuebles de mis sueños, un castillo en Extremadura y dos molinos en Castilla y León.

Venta de casas rústicas

De repente, solo pensando en que alguna de esas propiedades puede ser mía, el estrés se va poco a poco. Me relajo imaginando largos paseos por las enormes parcelas rodeadas de más campo, de ríos, de naturaleza, de tranquilidad… lejos de la ciudad, de las prisas de la mañana, del ruido de los coches, de los tumultos de la hora punta.

Abro el portátil para acceder a la web que me dio la pista de qué poder hacer con los ahorros y recordar eso paisajes bucólicos, los pueblos pintorescos, esa construcción mágica de hace tanto años, todas sus historias, sus recuerdos, sus secretos; sus piedras llenas de historia, los arcos de medio punto, la belleza de sus puertas de madera noble y envejecida, el jardín con un verde infinito que muy pronto se convertirán en el refugio de la familia para grandes temporadas.

Una sensación de  bienestar increíble sube e invade todo mi cuerpo. Sin duda es el sueño, es mi sueño con molinos, castillos, casas señoriales, cabañas, casas singulares y muy especiales que esa llamada de teléfono me hizo recordar que está cerca, muy cerca.

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